Ya sabéis de nuestro afán por descubrir y explorar nuevos baloncestos, nuevas culturas y formas de entender este deporte. Por este motivo fuimos a visitar durante unos días la ciudad de Los Ángeles, California, en un apasionante viaje que aquí os contamos.

Nos esperaban las típicas y famosas rutas turísticas de la capital del cine, Hollywood, su cartel y su paseo de la fama, entre otros iconos de la ciudad. Los Ángeles es una ciudad inmensa, de hecho, más bien una gran área metropolitana formada por distritos. En cada uno de ellos reside una atmósfera singular, una identidad, una actividad predominante, una forma de vivir y expresarse. Comprende un largo camino, desde Malibú, la costa más hermosa con sus mansiones elegantes, hasta Compton, uno de los suburbios más peligrosos.

Pudimos encontrar infinidad de canastas en cada barrio, en cada parque, en cada esquina y en cada garaje. Chavales bajándose del mítico y amarillo “School Bus” con un balón de baloncesto en sus manos… muchos momentos en los que sientes que la sociedad angelina respira basket.

Posiblemente sea por eso que L.A. es un lugar tan especial. La foto o lugar ideal no existe, pero la experiencia del sur de California está ahí, para quien quiera saborearla. Nosotros sin duda lo hicimos, y pese a que la imagen perfecta de lo que significa el baloncesto angelino no exista, quisimos acercarnos lo máximo posible a través de dos lugares icónicos: El Staples Center y Venice Beach.
A estas alturas todos sabemos que el Staples Center es la sede de LA Lakers, LA Clippers y Los Angeles Sparks, pero también la sede de la ceremonia anual de los Premios Grammy. Un lujoso y moderno recinto que da la bienvenida al Downtown, a través de la majestuosa y famosa Avenida Figueroa.


La Cultura Laker se deja entrever a través de arte urbano en las proximidades del Staples, y es que la fiebre amarilla sigue intacta entre gran parte de su sociedad. Bien lo demuestra que las entradas para ver Los Lakers sean sustancialmente más caras que para ver a los Clippers… y cómo no, que Marilyn Monroe vista la camiseta amarilla y púrpura en los souvenirs, ya lo dice todo.

Las esculturas de Magic Johnson, Kareem Abdul Jabar, Jerry West y la más reciente, la de Shaquille O’neal, sólo generan una duda: ¿Para cúando la de Kobe Bryant?

 

Nos enamoramos de Venice Beach! No sabemos si el hecho de haber nacido en el Mediterraneo haya podido influir pero lo cierto es que fue increíble.

Situada frente a un pacífico deslumbrante, el ambiente que se respira da cabida a todo tipo de gentes: desde artistas callejeros a personas que viven en la calle, artesanos, turistas, y vecinos, todos ellos conformando un pintoresco cóctel.

Entre los grafitis de la película “Los blancos no la saben meter” y las casetas de los “vigilantes de la playa” destaca por todo lo alto, una de las canchas más famosas y sagradas del baloncesto mundial: Veniceball como la conocen algunos es un auténtico culto a la idea…“ball is life”.

 

Turismo, fotografía y baloncesto, un auténtico lujo.

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